Austria seduce sin gritos: aquí no hay megacarteles turísticos ni atracciones que compitan por atención. En su lugar, encuentras valses que brotan de palacios barrocos, montañas donde el único sonido es el crujir de la nieve bajo tus esquís, y cafés donde el tiempo se mide en tazas de Melange y conversaciones que duran horas.
Desde la opulencia imperial de Viena hasta los picos alpinos del Tirol, pasando por lagos tan cristalinos que parecen irreales, Austria comprime una diversidad asombrosa en apenas 84.000 km². Es un país donde Mozart sigue vivo en cada esquina de Salzburgo, donde los Habsburgo dejaron un imperio convertido en museo, y donde la tradición y la modernidad conviven sin fricciones: la misma tarde que visitas un palacio del siglo XVIII puedes acabar en un museo de arte futurista diseñado por arquitectos visionarios.
Austria funciona para todo tipo de viajero: amantes de la historia que rastrean el imperio de Sissi, melómanos que peregrinan a la capital del vals, deportistas que buscan las mejores pistas de esquí del mundo, y sibaritas que descubren una gastronomía mucho más sofisticada de lo que el Schnitzel sugiere.
Destinos destacados en Austria
Viena
La antigua capital imperial sigue respirando grandeza en cada palacio, cada café de terciopelo rojo y cada concierto que suena tras puertas doradas. Viena es Schönbrunn y Belvedere, pero también mercados persas en Naschmarkt, arte de Klimt y Hundertwasser, y esa cultura del café declarada Patrimonio de la Humanidad donde pedir «un café» es casi un insulto. Ideal para quienes buscan cultura de primer nivel, arquitectura que quita el aliento y una calidad de vida que se nota en cada esquina.
Salzburgo
La ciudad de Mozart es puro barroco alpino: fortalezas medievales que vigilan calles estrechas, cúpulas de iglesias que compiten con montañas de fondo, y jardines donde todavía resuenan las escenas de Sonrisas y Lágrimas. Salzburgo combina sofisticación musical —su festival de verano es legendario— con cercanía a naturaleza brutal: en 30 minutos estás en glaciares o cuevas de hielo. Perfecta para románticos, amantes de la música clásica y quienes quieren Alpes sin renunciar a urbanidad.
Innsbruck
Capital del Tirol, Innsbruck es donde los Alpes se encuentran con la civilización. Aquí desayunas mirando el Tejadillo de Oro y cenas tras haber esquiado en glaciares a 3.000 metros, accesibles en teleférico desde el centro. Es una ciudad universitaria con alma deportiva, donde conviven palacios renacentistas, trampolines olímpicos diseñados por Zaha Hadid, y valles que invitan a perderse. Ideal para deportistas, arquitectos y quienes buscan montaña de verdad sin sacrificar vida urbana.
Graz
La segunda ciudad de Austria se siente mediterránea: clima más suave, terrazas que se llenan al primer rayo de sol, y una gastronomía que toma en serio el aceite de calabaza. Graz es Patrimonio UNESCO por su casco antiguo, pero también es vanguardia arquitectónica con el Kunsthaus (el «alien azul») y diseño urbano innovador. Perfecta para gourmets, arquitectos y quienes prefieren destinos menos obvios con personalidad propia.
Hallstatt
El pueblo más fotografiado de Austria justifica cada clic: casas de postal alpina reflejadas en aguas imposiblemente azules, montañas que caen verticales sobre el lago, y una historia minera de 7.000 años. Hallstatt es pequeño, turístico y genuinamente bello. Sí, hay multitudes (sobre todo de turistas asiáticos), pero madrugar o quedarse a dormir te devuelve la magia. Base perfecta para explorar Salzkammergut, la región de lagos y montañas que parece diseñada para calendarios.
Linz
La tercera ciudad austriaca apuesta por el futuro: capital europea de la cultura, sede del Ars Electronica (el museo de arte digital más importante del mundo) y puerto industrial reconvertido en galería de arte urbano. Linz sorprende porque no esperas nada de ella: combina historia barroca con innovación tecnológica, tiene el mejor arte urbano de Austria y sirve de base para visitar Mauthausen o la abadía de Sankt Florian. Ideal para quienes huyen de lo turístico pero buscan contenido.
Bregenz
En la esquina más occidental de Austria, junto al lago Constanza y con Suiza y Alemania a un paso, Bregenz es sofisticación tranquila. Su festival de verano con escenario flotante sobre el lago es de otro planeta (aquí rodaron escenas de Quantum of Solace), su Kunsthaus de arquitectura minimalista alberga arte contemporáneo impecable, y el monte Pfänder regala vistas de tres países. Perfecta para amantes de la cultura, la arquitectura moderna y quienes buscan Austria con sabor alpino-lacustre.
Klagenfurt
La capital de Carintia es la «Riviera austriaca»: veranos soleados (los más cálidos del país), lagos de agua cristalina donde bañarse es casi obligatorio, y un ambiente vacacional que contrasta con la seriedad imperial del norte. Klagenfurt combina arquitectura renacentista con playas lacustres, parques temáticos como Minimundus (el mundo en miniatura) y una torre con tobogán de madera. Ideal para familias, amantes del verano y quienes prefieren Austria sin nieve.
Mejor época para viajar a Austria
Austria funciona todo el año, pero cada estación dibuja un país diferente. La clave está en saber qué buscas: Alpes nevados, lagos turquesa, mercados navideños o conciertos sin multitudes.
Invierno (diciembre-marzo): El país de las postales: estaciones de esquí entre las mejores del mundo (Kitzbühel, St. Anton), mercados navideños que huelen a canela y vino caliente, y Viena con su Concierto de Año Nuevo. Eso sí, prepara la cartera: es temporada alta en montaña y días muy cortos (oscurece a las 16h). Las ciudades están más tranquilas y los precios bajan fuera de Navidad.
Primavera (abril-mayo): Austria despierta: los Alpes se cubren de flores alpinas, los cafés sacan terrazas, y los precios aún no se han disparado. Es la mejor época para lagos (sin las multitudes de verano) y para senderismo en valles, aunque las cumbres aún tienen nieve. Viena y Salzburgo brillan sin agobios. Cuidado con abril: puede llover bastante.
Verano (junio-agosto): Temporada alta absoluta: lagos a 24°C (Wörthersee, Wolfgangsee), carreteras alpinas abiertas (Grossglockner), festivales de música en Salzburgo y Bregenz, y días que duran hasta las 21h. También es cuando Hallstatt colapsa, los precios suben 30-40% y reservar sin antelación es casi imposible. Si puedes elegir, ve en junio: menos calor, menos gente, igual de largo el día.
Otoño (septiembre-octubre): La estación secreta: vendimia en Wachau, bosques alpinos en tonos ocres, menos turistas y precios razonables. Septiembre es dorado: clima estable, lagos aún cálidos, museos respirables. Octubre ya refresca y algunos servicios de montaña cierran, pero ganas en autenticidad. Eso sí, evita noviembre: gris, húmedo y sin el encanto de la Navidad que empieza en diciembre.
Itinerarios recomendados para Austria
5 Días: Viena y Salzburgo
Día 1 – Viena: Schönbrunn por la mañana (ve pronto), tarde en el centro histórico (Stephansdom, Hofburg), concierto nocturno si hay presupuesto.
Día 2 – Viena: Belvedere para ver a Klimt, Naschmarkt para comer, tarde en el Barrio de los Museos, noche en un Heuriger de Grinzing.
Día 3 – Viena a Salzburgo (tren 2,5h): Tarde para la Fortaleza Hohensalzburg, paseo por Getreidegasse, cena junto al río.
Día 4 – Salzburgo: Casa de Mozart, Mirabell, excursión a Hellbrunn (Juegos de Agua), cervecería Augustiner para cerrar.
Día 5 – Salzburgo: Opción A: excursión a Hallstatt (3h ida-vuelta). Opción B: cueva de hielo Eisriesenwelt y castillo Hohenwerfen.
7 Días: Ruta Alpina
Día 1-2 – Innsbruck: Nordkette, Tejadillo de Oro, palacio Ambras, tarde en Swarovski Kristallwelten.
Día 3 – Tirol: Alquila coche: Achensee, Highline179, noche en Kitzbühel o zona de esquí.
Día 4 – Grossglockner: Carretera alpina (solo mayo-octubre), Heiligenblut, cataratas de Krimml.
Día 5-6 – Hallstatt y Lagos: Día completo Hallstatt (mirador Skywalk, mina de sal), día siguiente Wolfgangsee y tren Schafbergbahn.
Día 7 – Salzburgo: Cierre en la ciudad de Mozart antes de volar o seguir ruta.
10 Días: Austria Completa
Combina los anteriores añadiendo: Graz (2 días: casco antiguo, Kunsthaus, biblioteca de Admont en excursión), Valle de Wachau (1 día desde Viena: abadía de Melk, pueblos vitícolas, crucero por el Danubio), y Bregenz/Vorarlberg (1-2 días si viajas en verano para el festival o el Pfänder).
Información práctica para viajar a Austria
Visados: España está en Schengen; DNI vigente basta. No hay controles fronterizos terrestres.
Moneda: Euro. Austria ama el efectivo («Nur Bares ist Wahres»), sobre todo en cafés tradicionales, mercados y pequeños comercios. Lleva siempre algo de cash.
Idioma: Alemán. El inglés funciona bien en zonas turísticas y entre jóvenes; en zonas rurales puede ser más limitado. Aprender «Grüß Gott» (hola formal) y «Danke» abre puertas.
Transporte: Red de trenes ÖBB excelente y puntual; el Railjet conecta Viena-Salzburgo en 2,5h. Para montaña, alquilar coche da libertad. En autopistas necesitas la «Vignette» (pegatina de peaje): 10 días cuestan 10€, cómprale en gasolineras antes de entrar.
Seguridad: Austria es extremadamente segura. Lo más arriesgado es una multa por cruzar en rojo o no llevar la Vignette. En montaña, respeta las señales y contrata seguro que cubra rescate alpino.
Electricidad: 230V, enchufe tipo C/F (europeo estándar).
Dónde alojarse en Austria
Lujo (180-400€/noche): Hotel Sacher en Viena para opulencia imperial, hoteles de esquí en Kitzbühel o Lech para glamour alpino, o el Schloss Fuschl cerca de Salzburgo si buscas castillo convertido en resort.
Gama media (80-150€/noche): Cadenas como NH o Motel One en ciudades, pensiones familiares (Gasthöfe) en pueblos alpinos con desayuno casero incluido, o apartamentos en Airbnb que salen muy bien para grupos.
Económico (25-60€/noche): Hostels en Viena (Wombat’s), Salzburgo (YoHo) o Innsbruck, o albergues de montaña (Hütten) si haces senderismo. Booking y Hostelworld funcionan bien.
Para información detallada de alojamiento por ciudad, consulta las guías específicas de cada destino.
Transporte en Austria
Cómo llegar: Viena (VIE) es el hub principal con vuelos directos desde Madrid y Barcelona. Salzburgo (SZG) e Innsbruck (INN) también tienen conexiones, aunque a veces vía Múnich sale más barato. Desde España, cuenta 2-3h de vuelo.
Moverse dentro del país: El tren ÖBB es la columna vertebral: cómodo, puntual, panorámico. La Austria-Ticket (desde 49€) da viajes ilimitados por día. Para montaña y pueblos pequeños, el coche es rey: carreteras impecables, paisajes de postal, pero recuerda la Vignette obligatoria en autopistas. Autobuses regionales (Postbus) cubren valles remotos.
Tip clave: Si viajas en invierno, los neumáticos de invierno son obligatorios desde noviembre; la mayoría de alquileres los incluyen, pero verifica. Y si planeas muchos trenes, comprueba pases: el Eurail puede salir a cuenta.
Qué ver y hacer en Austria
Palacio de Schönbrunn (Viena): El Versalles austriaco de 1.441 habitaciones donde Sissi deambulaba. Los jardines son gratis y espectaculares; el interior requiere entrada (reserva online). Sube a la Gloriette para la mejor postal de Viena. Ve temprano: a las 9h está vacío, a las 11h es un infierno.
Carretera Alpina de Grossglockner: 48 km de curvas imposibles, glaciares que tocan el asfalto y vistas que justifican cada euro de peaje (38€ coche). Abre solo mayo-octubre; junio tiene nieve en los miradores, septiembre clima más estable. Lleva chaqueta: arriba hace frío incluso en agosto.
Mina de Sal de Hallstatt: 7.000 años de historia minera convertidos en atracción familiar con toboganes subterráneos y lago salado. Abrígate (solo 8°C dentro) y reserva online en temporada alta. El tour dura 70 minutos y es en alemán/inglés, pero los toboganes hablan todos los idiomas.
Biblioteca de Admont (Estiria): La biblioteca monástica barroca más grande del mundo: 70 metros de estuco dorado, frescos en la cúpula y 200.000 volúmenes. Tan fotogénica que parece CGI. Está 90 minutos desde Graz o Salzburgo; combínala con el lago verde (Grüner See) si vas en primavera.
Eisriesenwelt (Salzburgo): La cueva de hielo más grande del mundo: 42 km de galerías heladas, estalactitas de hielo y un frío que corta. Desde Werfen, teleférico + 20 minutos a pie. Tours guiados solo; lleva botas y ropa térmica aunque sea agosto. No apto para claustrofóbicos.
Ópera Estatal de Viena: Incluso si la ópera no es lo tuyo, las entradas de pie (standing room) cuestan 10-15€ y valen cada céntimo solo por el edificio. Reserva online 80 días antes para butacas decentes o haz cola 90 minutos antes para entradas de pie. Código de vestir: elegante informal mínimo.
Festival de Bregenz: Ópera sobre un escenario flotante en el lago Constanza, con producciones que parecen de otro planeta (el escenario de Quantum of Solace era real). Julio-agosto, entradas desde 35€ si reservas con meses de antelación. Lleva manta: aunque sea verano, el lago refresca por la noche.
Mercados Navideños de Viena: De finales de noviembre a 26 de diciembre, la ciudad se llena de mercados: el de Schönbrunn para familias, el de Karlsplatz para artesanía, el del Ayuntamiento para ambiente. Glühwein (vino caliente especiado) es obligatorio; devuelve la taza para recuperar depósito.
Nordkette (Innsbruck): Teleférico diseñado por Zaha Hadid que te planta en 2.256m en 20 minutos desde el centro. Arriba: senderismo en verano, esquí en invierno, vistas de infarto todo el año. El billete no es barato (37€ ida-vuelta), pero la ingeniería y el paisaje lo merecen.
Valle de Wachau: Patrimonio UNESCO de viñedos, abadías barrocas y pueblos de cuento entre Melk y Krems. La abadía de Melk es imprescindible (esa biblioteca…), Dürnstein tiene las mejores ruinas con vistas al Danubio, y Spitz produce Grüner Veltliner que bebes en terrazas junto al río. Ve en otoño para la vendimia.
Cafe Central (Viena): Donde Freud, Trotsky y Peter Altenberg mataban tardes enteras. No es barato (8€ el café, 6€ un trozo de Sachertorte), pero es patrimonio vivo. Pide Melange (café con leche espumosa), acompaña con Apfelstrudel, y quédate horas leyendo el periódico: es lo que se hace.
Cataratas de Krimml: Las más altas de Europa (380m en tres saltos), con fama de aire especialmente saludable por las partículas de agua. El sendero panorámico son 4 km ida-vuelta con desnivel moderado; en julio hay máximo caudal. Combínalas con la Grossglockner si tienes coche.
Preguntas frecuentes para viajar a Austria
¿Cuánto dinero necesito por día en Austria?
Con 80-120€ diarios cubres alojamiento gama media, comidas decentes y transporte. Viena es más cara que el resto; las zonas rurales más económicas. Museos y palacios suman rápido: cuenta 12-20€ por entrada principal.
¿Se habla inglés en Austria?
En ciudades y zonas turísticas sí, especialmente entre menores de 40. En pueblos alpinos y con generaciones mayores puede ser más limitado. El alemán básico ayuda, pero con inglés te las arreglas en lo esencial.
¿Es seguro viajar por Austria?
Extremadamente. Las mayores preocupaciones son carteristas en Viena (zonas turísticas) y respetar señales de montaña. Los trenes y ciudades funcionan con relojería suiza. Austria es de los países más seguros de Europa.
¿Necesito coche para recorrer Austria?
Depende. Para ciudades y rutas principales, los trenes ÖBB son perfectos. Para montaña, lagos y carreteras panorámicas (Grossglockner, Nockalm), el coche da libertad total. Decide según tu ruta: Viena-Salzburgo funciona en tren; Tirol y Salzkammergut piden ruedas.
¿Cuántos días necesito para Austria?
Mínimo 5 para Viena + Salzburgo; ideal 7-10 sumando Hallstatt y algo de montaña. Si quieres hacer Austria completa (Graz, Innsbruck, lagos, Wachau), reserva 12-14 días. El país compensa ir despacio: las distancias engañan y cada región merece tiempo.
¿Cuándo hay nieve en Austria?
En montaña, de diciembre a marzo/abril según altitud. Glaciares como Stubai o Kitzsteinhorn tienen nieve esquiable incluso en verano. Las ciudades rara vez acumulan nieve permanente, pero en enero-febrero pueden tener episodios de postal. Para esquí garantizado, ve entre Navidad y finales de febrero.
Austria no grita, susurra. Y en ese susurro encuentras valses que te persiguen días después, montañas que redefinen lo que creías saber sobre belleza, y una capacidad asombrosa para que lo imperial y lo auténtico convivan sin contradicciones. Explora las guías específicas de cada ciudad y región para planificar tu viaje en detalle.
Fotografía principal de Joss Woodhead
